HISTORIA DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA ANTIGUA, EXCELSA PATRONA Y ALCALDESA HONORARIA DE ALMUÑÉCAR
Todos los almuñequeros sabemos, que Nuestra Señora Virgen de la Antigua es la Patrona de la ciudad y su recorrido procesional tiene lugar el 15 de Agosto.  Sin embargo, lo que no sabemos es que nuestra Patrona es una imagen singular, de un estilo muy característico y nada común a otras tallas de Nuestra Señora en esta parte del sur de España.
Entre sus características podemos decir que se trata de una pequeña imagen de Nuestra Señora de pie con su hijo en brazos, de talla y toda de una pieza en madera policromada, de estilo visigótico y corte en el vestir de los Austrias. La policromía de la piel es al óleo y con acabado semi-brillante. Las vestiduras son también policromadas con detalles dorados y pequeñas flores salpicadas en el manto de la Virgen.  Ambas figuras presentan coronas metálicas y están embutidas en un gran traje constituido por placas de plata de martillo, decorado con filigrana de latón a modo de encaje con engarces de plata y cristales también engarzados imitando a piedras preciosas. Este traje fue realizado en su tiempo con limosnas que recopiló una religiosa de esta ciudad, quien la realzó colocándole pedrería de gran valor, que con el paso del tiempo se han deteriorado y han sido sustituidas por otras de escaso valor. El tamaño real de la imagen es de 45 cm, pero la Virgen aumenta casi el doble de su tamaño con los ornamentos (75 cm). Ha sido varias veces restaurada en el transcurso de sus agitados sucesos históricos.
En cuanto a su origen, si queremos hacer una introspección de carácter histórico, nos encontramos ante una incógnita:
Según una tradicional creencia popular, se piensa que Nuestra Señora la Virgen de la Antigua apareció en un pozo, escondida por allí por algún devoto antes de la pérdida de España por los musulmanes.
Pero tras una serie de investigaciones y haciendo un poco de historia podemos decir que esta versión fue originada por posteriores episodios que la imagen habría de sufrir en el transcurso de su existencia, al tener que ser ocultada varias veces para evitar la acción destructora del invasor.
Su procedencia es muy polémica, al igual que sus características, ya que en varios documentos se contradicen estos aspectos, llegándose incluso a decir que la imagen verdadera no corresponde a la existente.
Según un archivo de autor anónimo de mediados del siglo XVII, “Almuñécar ilustrada y su antigüedad defendida”, que se conserva en la Biblioteca Nacional, se dice que era una “imagen de talla antigua, morena de rostro y de facciones graves y agraciadas; y que tenía cinco cuartas o palmos de estatura, o sea 105 centímetros”.
Según las propias palabras del Ilustre Corregidor, que escribió la historia de nuestra ciudad en 1650, según manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid: “…Hay en esta ciudad, dentro de sus muros, dos ermitas; una pequeña, del apóstol Santiago, donde se va en procesión desde la Parroquia el día de su festividad, otra, de Nuestra Señora de la Antigua, con más capacidad, que sirvió de Parroquia mucho tiempo hasta que se construyo la nueva. Hay en ella una imagen de Nuestra Señora, pequeña con su hijo en los brazos, una talla de una sola pieza, que no se tiene noticia de su origen. Lo más antiguo que se ha podido averiguar es que esta iglesia se construyo al principio para colocar en ella la imagen que se halló en el pozo; por haberse llevado aquella imagen a la Parroquia, cuando se acabó la guerra, pusieron esta en su lugar en el Altar Mayor, que antes, estaba sobre la puerta de la Ermita.  A esta imagen le dan el título de la Antigua, y aunque no lo era, sino que la ocultaron,  llevándola a la Parroquia…”
¿Nos hablan de una imagen distinta, o por lo contrario, existían dos imágenes y ahora no se sabe a ciencia cierta cuál de ellas es la original?  ¿Qué querrían decir tan ilustres personajes con tales afirmaciones?
No sabemos lo que en realidad querían decir, o si se tomaron mal los datos, o si de algún otro modo, de oídas, estos datos se tergiversaron.  Lo que sí sabemos con seguridad es que la talla posee unas características claras que nos llevan a pensar que la imagen llego del norte de España o de Europa Central.
Virgen de la Antigua, con su traje y sin él
Otro punto de vista, y el que parece más acertado es que la imagen de la Patrona llego con la Reconquista acompañando a las tropas cristianas, de aquí su pequeño tamaño, llamado de silla, y su orificio en la parte inferior de la Talla, para poder fácilmente trasladarla sobre los lomos de una cabalgadura a fin de que las unidades de campaña cumplieran con sus deberes religiosos.
Nos remontamos al miércoles 30 de diciembre de 1489, fecha que aparece en la carta que el rey don Fernando dirigiera al baile general de Valencia, don Diego de Torres. Parece ser, que fue su alcaide moro Mohamed ben Alhaje, quien hizo entrega de la plaza a don Alonso de Puertocarrero, regidor de Toro y jefe del destacamento que se hizo cargo de la ciudad, erigiéndose primer alcaide cristiano de la fortaleza.
Probablemente este personaje donó a sus vecinos la imagen de la Virgen de la Antigua, para conmemorar tal fecha, máxime cuando por entonces se había repoblado la ciudad de soldados veteranos en los ejércitos de Castilla.
Se venera también la Virgen de la Antigua en otras localidades, singularmente de Castilla.  Puede que fueran de esas tierras los cristianos que llegaron con los Reyes Católicos y trasladaron su devoción a estas zonas del sur. Pero lo realmente increíble, es que hay una gran similitud con otras tallas de Nuestra Señora procedentes del centro de Europa. Esta afirmación tiene su base debido a que en su última restauración se comprobó que la tonalidad de los cabellos estaba repintada con dos capas de pintura marrón, siendo el rubio su verdadero color, característico en las representaciones marianas de Europa Central.
Con el transcurso de los años, el estado de conservación de Nuestra Patrona se ha ido deteriorando, máxime si nos afianzamos en las historias de nuestros antepasados en las cuales nos cuentan, que la Virgen tuvo que ser varias veces escondida para evitar la mala fe de los asaltantes. Estas historias no tienen fundamento histórico. Sin embargo, algunos hechos así nos lo confirman, en su última restauración se comprobó, la existencia de grietas en la madera producidas por los cambios bruscos de temperatura y humedad relativa a través del tiempo, además de ser muy atacada por insectos xilófagos, como la carcoma.
Pozo donde la Virgen fue ocultada para evitar su pérdida
Se cree que fue durante la invasión napoleónica en el año 1808 cuando la fe del pueblo hizo que se pusiera a buen recaudo, ocultándola en un pozo que aún existe cegado al final de la calle Nueva, y que con el paso de los años se encontrara durante el proceso de limpieza del mismo. También durante la Guerra Civil de España (1936-39) hubo de ser de nuevo ocultada entre paja por manos compasivas. Y a su liberación, una vez más fue restaurada con pedrerías de escaso valor.
Una de las partes más relevantes en el transcurso de la existencia de la Patrona, Ntra. Sra. De la Antigua, la constituye sin duda la restauración de su imagen, llevada a cabo por la doctora especializada en conservación y restauración de obras de arte, doña Bárbara Hasbach Lugo, durante 1992.  Este proceso tuvo carácter urgente, puesto que de no haber sido así, se hubiera deteriorado por completo.
Habiéndose producido una serie de deterioros en el estado de conservación de la Virgen, debidos a los efectos del paso del tiempo, que afectaban notablemente al conjunto de la talla y vestido de plata, se determinó la necesidad de efectuar una restauración de la escultura con profundidad, a la vista del mal estado de la policromía y de la madera. Completando este proceso, se realizó también una consolidación del armazón de madera que soporta la figura y el vestido inferior de plata, así como del soporte de hierro forjado en la base del vestido, todo ello acompañado de una completa documentación fotográfica del proceso así como de una radiografía.
Los cambios de temperatura y humedad a través del tiempo, han originado contracciones en la madera que al producir grietas, provocan el desprendimiento de la capa pictórica. Estos efectos han sido particularmente graves en las caras de la Virgen y del Niño, dónde en este último se había perdido el ojo derecho. Aparte sumarle, el ataque de la carcoma, ha producido un debilitamiento casi total del interior de la madera de la imagen. Esto, unido a la infinidad de agujeros producidos por los clavos que sostienen el traje metálico así como de los tornillos de plata que corresponden a los adornos engarzados del mismo, ha dejado la imagen de la talla en muy mal estado.
Esto se descubrió al desmontar las piezas constitutivas del vestido de plata, lo que permitió por otra parte, realizar el trabajo de asentamiento de la policromía así como la consolidación de la madera con la mayor seguridad posible.
Estado de la imagen antes y después de la restauración
Las dos piezas laterales del traje, que pesan bastante, ejercían también una gran fuerza de tracción sobre el tornillo que las sujetaba al hombro, con el consiguiente destrozo de la madera. Este problema ha sido subsanado con la implantación interior de dos casquillos de acero inoxidable, situados bajo los hombros, que al estar bien anclados, soportan mucho mejor el peso y los movimientos de las citadas piezas.
Una vez desmontadas las piezas de plata, se procedió a la fijación y asentado de la capa pictórica, seguido de la consolidación de la madera por medio de inyecciones que contenían pegamento especial para tratar estos materiales y desinsectante, para tratar la carcoma, operación que se repitió cuatro veces hasta dejar la madera suficientemente dura. A continuación se procedió al relleno de la infinidad de agujeros de la superficie.
Durante el proceso de eliminación de los varios repintes realizados en otros tiempos sobre las caras y manos, se descubrió una policromía mucho más luminosa y bien terminada. En la zona de los cabellos de la Virgen y del Niño apareció bajo la capa de pintura marrón, el dorado original, realizado según la técnica tradicional antigua de hoja de oro sobre bol amarillo. Una pequeña zona en cada cabeza, donde se observaban mayores pérdidas producidas por las coronas, se doró nuevamente con hoja de oro de 22 quilates. Del resto fueron también eliminados el barniz oxidado y la suciedad acumulada. Se retocaron las faltas de policromía con veladuras reversibles, aplicando una capa final de protección que aísla de los agentes externos.
Otro dato de interés, lo que normalmente sabemos los almuñequeros es que celebramos el 15 de Agosto las fiestas patronales desde 1569, año en que por motivos de la Reconquista, cuando un hecho de armas por sorpresa y provocado por el caudillo morisco procedente de las Alpujarras “Aben Humeya”, al intentar apoderarse del Castillo de San Miguel, fue derrotado este por el ejército de Felipe II, capitaneado por Don Lope de Valenzuela, quien estaba al mando de la fortaleza del Castillo. La acción bélica transcurrió, precisamente, en la madrugada del 15 de agosto de 1569, y los habitantes atribuyeron la victoria a la milagrosa intervención de su Patrona.
Desde entonces se viene celebrando en Almuñécar ese hermoso día de la Virgen, ofreciendo al curioso visitante el atractivo espectáculo de su procesión marítima, que por aquella época, la Patrona estaba acompañada por la Virgen del Carmen para ser embarcadas ambas, desde la playa de San Cristóbal a la playa de Puerta del Mar.
Procesión 15 agosto
Procesión 15 agosto
Antigua, Reina y Señora – Víctor Ferrer. Hinmo de Ntra. Sra. Virgen de la Antigua. Excelsa Patrona y Alcaldesa Honoraria de Almuñécar.