lunes, 30 de marzo de 2015

Así descubrí los restos de Ricardo III: la "extraña revelación" de Philippa Langley

Así descubrí los restos de Ricardo III: la "extraña revelación" de Philippa Langley

domingo, 29/03/15 - 11:00
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  • Philippa Langley inició las investigaciones en 2004 siguiendo una intuición.
  • Convenció a los investigadores de que el rey estaba enterrado en un aparcamiento.
  • Hoy siente que le han pateado porque los científicos se han adjudicado la gloria.
  • Quería un entierro católico para el rey católico, pero fue enterrado por el rito anglicano.
Huesos de Ricardo III: la columna vertebral con escoliosis. No era jorobado.  -Foto: lainformacion.com (Universidad de Leicester)

Suena muy raro, pero Philippa Langley lo cuenta así para lainformacion.com:
"Yo estaba investigando a Ricardo III para un guion que estaba escribiendo. Fui a Leicester, donde había muerto en una batalla, en Bosworth. Vi un gran muro que había pertenecido a la antigua iglesia franciscana donde supuestamente estaba su tumba.
"La historia decía que el cuerpo de Ricardo había sido sacado de allí, en la era de la destrucción de los monasterios [cuando Enrique VIII se separó de la Iglesia Católica], y había sido tirado al río por una multitud enfurecida.
"Vi en un aparcamiento una muralla victoriana, y me acerqué. Fue como una corazonada: me di cuenta de que estaba caminando sobre su tumba. Al año siguiente fui para ver si se producía [la corazonada] y tuve la misma experiencia en el mismo sitio. La investigación desde entonces me tomó cuatro años".
Philippa Langley con una reproducción de Ricardo III de Inglaterra.  -Foto: lainformacion.com
Philippa Langley, guionista de televisión y miembro de la Sociedad Ricardiana, emprendió entonces la aventura más descabellada de su vida: convencer a las autoridades y científicos que allí seguían los restos de un rey católico muerto 500 años atrás.
Descabellada idea porque no había placa, signo, talud, monolito ni señal que indicase 'aquí yace Ricardo III, rey de Inglaterra'.
¿Y quién era Ricardo? ¿Había sido un rey importante?
Cruel, conspirador, asesino, violento, envidioso, los peores epítetos se vertían sobre este personaje de la dinastía de los York que había reinado en Inglaterra desde 1483 hasta 1485. Pero sin duda, la descripción más horriplante que se hizo de Ricardo III era su joroba, la cual le producía complejo y quizá explicaba su crueldad. Shakespeare inmortalizó esa joroba en su drama Ricardo III pues un personaje le insulta diciendo “venenoso sapo jorobado” (poisonous bunchback'd toad).
Desde sir Lawrence Olivier hasta Al Pacino, no hay actor angloparlante que no culmine su carrera representando por lo menos una vez en la vida a este personaje siniestro y jorobado, que era odiado por el pueblo, al que Shakespeare le hace decir en un monólogo dramático:
“[Yo] deforme inacabado, enviado antes de tiempo a este latente mundo; escasamente hecho a medias, y aún eso, tan tullido y desfigurado que los perros me ladran cuando me paro ante ellos”.
La leyenda ha sido tan potente que hasta en la película Shrek aparece el personaje de Lord Farquard, un rey parecido a Ricardo III que sufre un enorme complejo debido a su deformidad: enanismo.
Lord Farquaad, personaje de Shrek que tiene un enorme parecido con Ricardo III.  -Foto: lainformacion.com
Pero Philippa Langley pensaba que no era jorobado ni deforme. Tras leer decenas de biografías, llegó a la conclusión de que Shakespeare mentía.
Un guerrero a caballo no puede llevar armadura sobre una joroba. Es físicamente imposible. Pensó que era un rey de ojos azules, apuesto y valiente.
Phillippa Langley inició su propio calvario de visitas a universidades, concejales y expertos, el cual acabó con un permiso para excavar en el aparcamiento municipal de Leicester, junto a la calle llamada Grey Friars: los monjes franciscanos.
Cuando las palas excavadoras empezaron a romper el suelo del aparcamiento de la calle GreyFriars, Philippa y el equipo estaban temblando de emoción. Abrieron varias zanjas, numeradas de la 1 a la 4.
El 5 de septiembre de 2012, el equipo de TV que estaba rodando la investigación arqueológica con Philippa la llevó a una de las zanjas para grabar unos planos. Era la zanja 1, donce Philippa había tenido su revelación.
La arqueóloga Joe Appleby había desenterrado parcialmente unos restos, pero parecían pertenecer a un monje, porque no había heridas en los huesos.
Tumba de Ricardo III: así emergieron los huesos.  -Foto: lainformacion.com (Universidad de Leicester)
Cuando el equipo empezó a grabar, la arqueóloga situada detrás de Philippa, extrajo un cráneo y al darle la vuelta, se vio que tenía terribles heridas causadas por algo punzante. Al seguir excavando, apareció una columna vertebral en forma de 'ese'.
"Cuando Joe Aplleby dijo que era un jorobado, pensé: 'No puede ser él, me he pasado investigando 15 años, y sé que combatió en batallas, lo hizo a lomos de un caballo, era un destacado guerrero, era muy activo físicamente y muy capaz, y si eres jorobado, ¿cómo puedes combatir en la batalla? No tiene sentido. No se ajusta'. Pero cuando me enseñó la calavera del cráneo donde se veían las marcas de las heridas de guerra, entonces dije: 'Debe ser él, tiene que serlo'.
Lo era, en efecto.
Todos los arqueólogos, forenses y expertos llevaron los restos a un laboratorio de la universidad de Leicester. Hicieron las comprobaciones genéticas (había descendientes), y llamaron a Philippa.
"Mira, no era jorobado, sino que tenía escoliosis".
Radiografía de Ricardo III: no era jorobado; tenía escoliosis.  -Foto: lainformacion.com (Universidad de Leicester)
Philippa estaba emocionada: sus investigaciones estaban en los cierto. "Ricardo tenía la espina vertebral curvada. Entonces eso ya tenía sentido porque si tienes escoliosis puedes hacer muchas cosas: cabalgar, correr...".
El rey solo tenía un hombro más alto que otro.
La investigación hizo saltar por los aires la versión de Shakespeare. Pero hizo algo más: si Ricardo yacía en esa tumba era porque no hubo ninguna masa enardecida que robó sus restos y los lanzó al río. Si no lo hizo, pensó Philippa, era porque no fue tan cruel.
Los cientificos de la Universidad de Leicester no tardaron en hacer una rueda de prensa para anunciar el hallazgo. Fue entonces cuando Philippa descubrió la parte fea de esta historia.
"Hasta que encontramos a Ricardo, fue 'mi' investigación; en ese momento pasó a ser ‘de ellos’. Se la apropiaron completamente y nos echaron [a Philippa y a su equipo de colaboradores]. Fue muy triste. Hasta la catedral de Leicester nos echó".

Una de las imágenes que se atribuyen a Ricardo III.  -Foto: lainformacion.com
Philippa se refiere a que ella y su equipo esperaban que Ricardo III fuera llevado a una capilla católica para que descansara. Honrarle, y prepararle para eso, como deseaban los miembros de la Sociedad Ricardiana repartidos por todo el mundo y que habían financiado la mayor parte del proyecto. "Queríamos que no fuera tratado como un objeto científico sino como un ser humano, como un individuo, como quien fue, una persona".
Philippa lanzó una petición a través de la plataforma change.org. Decía: "Queremos que Ricardo III sea confinado de forma reverencial en un lugar santo de su propia religión [la católica]. ¡Por favor: sáquenlo de la caja de laboratorio, ya!". (La petición se puede consultar aquí: no llegó a alcanzar el mínimo de firmas).
Esta semana, el jueves, Ricardo III fue por fin enterrado en la catedral de Leicester, con la pompa que solo los británicos saben darle a su memoria histórica. Primero fue llevado en cortejo por los campos de Bosworth, escoltado por cadetes del ejército, y soldados. Se reprodujeron los momentos más dramáticos de la batalla que acabó con su vida.
Los restos de Ricardo III, escoltados por caballeros medievales con armadura, por las calles de Leicester.  -Foto: lainformacion.com
Luego, el cortejo entró en Leicester con una caballería encabezada por la policía, y por lanceros con armadura. Los ingleses lloraban mientras agitaban los estandartes de la casa de York.
Por último, sus restos fueron expuestos en la catedral, donde un coro cantó como nunca se había hecho en ese recinto, emocionando a nobles y plebeyos. Al final, un actor descenciente de Ricardo III, el conocido Benedict Cumberbacht, dio uno de los responsos más profundos que se han escuchado en los muros de esa catedral que una vez fue católica.
Sus restos fueron inhumados bajo una pesada lápida que dice en francés antiguo; "Loyaulte me lie" (La lealtad me compromete).
La tumba final de Ricardo III: 'La lealtad me compromete' (francés antiguo).  -Foto: lainformacion.com
Pocos se acordaron que todo ello fue debido a una revelación extraordinaria de una mujer. ¿Y cree ella en los poderes extrasensoriales?
"Creo que tenemos un sexto sentido al que deberíamos prestar más atención. A veces, tenemos una sensación de algo, como una intuición", dice Philippa, que recuerda aquel día de 2004 en que empezó todo: "Era un día cálido, y a mí me entraron escalofríos. Sentí tanto frío que me tuve que poner un jersey. Y me pasó una segunda vez al año siguiente. Tuve un extraño sentimiento".

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