jueves, 16 de junio de 2016

El conjunto monumental de Monterrey (Ourense)

El conjunto monumental de Monterrey (Ourense)
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Introducción
El conjunto monumental de Monterrey se encuentra en una colina que domina el valle del río Támega, en la hermosa localidad de Verín, provincia de Ourense, a unos 70 kilómetros de la capital y a escasos 30 kilómetros de Portugal. El conjunto fortificado se construyó, en su mayor parte entre los siglos XIV y XV, llegando a convertirse, a finales del XV, en una de las residencias señoriales más importantes de toda Galicia. Esto se debió, en parte, a su situación estratégica y al control que ejercía sobre las comunicaciones terrestres de Portugal con la meseta.
El conjunto monumental de Monterrey (Ourense)
Su fortaleza señorial mostraba con orgullo la riqueza de la que disfrutaban sus ocupantes al tener dos torres del homenaje, un símbolo de poder del que carecían el resto de castillos de las familias rivales. Otra prueba de la riqueza y la importancia que llegó a alcanzar Monterrey es que fue aquí donde se instaló la primera imprenta de toda Galicia, ya a finales del siglo XV, y en donde se imprimió el famoso Misal Auriense (1494). Se trata del más antiguo libro datado impreso en Galicia, y del que tan sólo se han conservado dos ejemplares, uno en pergamino, custodiado en el Archivo de la Catedral de Ourense, y el otro en papel, en la Biblioteca Nacional de España.
Castillo de Monterrey, Ourense
La historia del conjunto monumental
No se conoce la fecha exacta de la fundación de Monterrey. El Castro de Baronceli, sobre cuyos restos se levanta el castillo, ya aparece mencionado en documentos del siglo X, como parte de las propiedades del cercano y poderoso monasterio de Celanova. A lo largo del siglo XI el lugar ya debía de estar poblado, pero el hecho de que existiese un núcleo poblacional no significa que hubiese aquí una fortaleza, aunque tampoco hay que descartarlo. En el siglo XII hay varias referencias documentales del castillo de Lobarzana, que se encontraba a unos seis kilómetros de Monterrey, y al de Cabreira, dos fortalezas que pertenecían al rey y cuyo papel en la defensa de la comarca tuvo que ser determinante.
Durante el reinado de Sancho IV (1284-1295) se impulsó un plan militar para defender la parte meridional de Galicia, cuya situación para proteger las tierras zamoranas era estratégica, a través de una línea defensiva que comprendería las pueblas de Monterrey, Viladerrey y Friol de Rey, y los castillos de Canderrey y Abavides. De todos ellos, muy pronto Monterrey se alzó como el más importante, y fue ahora cuando el castro de Baronceli cambió su denominación por el de Monterrey.
Ya en el siglo XIV los documentos mencionan claramente la existencia de un castillo militar, bajo la custodia del rey, aunque en varias ocasiones su gobierno cayó en manos de poderosas familias de la nobleza que disputaban el poder real, e incluso de los portugueses, que ocuparon el castillo entre 1369 y 1372. En 1432 Juan II de Castilla (1405-1454) concedió la fortaleza a Diego López de Zúñiga, siendo éste el final de la larga etapa en la que Monterrey estuvo bajo la protección real. Posteriormente, ya en época de los Reyes Católicos, Sancho Sánchez de Ulloa y Monterroso recibió el título de primer conde de Monterrey (1465-1505), tras heredar su patrimonio en 1461, debido al matrimonio con Teresa de Zúñiga.
A comienzos del siglo XVI tuvo lugar otro pleito, entre las dos ramas familiares nacidas de los Ulloa y los Zúñiga, que se prolongó hasta comienzos del siglo XVII. Debido a los conflictos con Portugal durante este siglo, el castillo se vio obligado a modernizar sus defensas, volviendo a cobrar un importante papel como fortaleza de la frontera del Reino. A finales del siglo XVIII se trasladó a Monterrey un regimiento militar, y fue aquí cuando comenzó la decadencia del castillo.
El conjunto del castillo de Monterrey desde el oeste
Debido a la desamortización, el conjunto cayó en el más absoluto abandono. En 1931 fue declarado Monumento Nacional, pero esto no lo salvo de su proceso de degradación, pues no será hasta la década de los 60 del pasado siglo cuando se llevaron a cabo algunas obras de restauración, que en realidad tampoco tuvieron los efectos deseados.
Marcas de cantero en la torre del homenaje
En los años 90 se ejecutaron los primeros intentos de musealizar el espacio, y desde entonces han sido varias las campañas que se han emprendido en este sentido, la más reciente, del año 2015, cuando se inauguró, en el mes de agosto, un Parador de Turismo dentro del conjunto monumental.
Las vistas desde el castillo son magníficas
Los tres recintos amurallados
El conjunto monumental está formado por tres recintos amurallados, que se levantan en la parte superior de una pequeña colina. En el primer recinto, el mejor conservado, se encuentra el castillo, la iglesia de Santa María de Gracia y el Palacio de los Condes de Monterrey, un edificio construido en la Edad Moderna siguiendo ya una estética renacentista
Muralla
En el segundo recinto hay varios restos de edificios de diferentes épocas, que se han conservado parcialmente, entre los cuales destaca el Hospital de la Santísima Trinidad, recientemente restaurado. Por último, en el recinto más alejado se encuentra el Colegio de los Jesuitas y el convento de San Francisco, que en la actualidad se han reformado para adaptarlos al uso hotelero del Parador.
El patio de armas
Del Castillo de Monterrey se conserva el patio de armas, la Torre del Homenaje y la Torre de las Damas. Su acceso se realiza por medio de un arco de piedra de medio punto abierto en la muralla, en cuya parte superior se encuentra el escudo de los condes de Monterrey. Todavía pueden verse restos de los dos torreones cilíndricos que flanqueaban el acceso.
Puerta de la muralla por el costado norte
El patio de armas es una amplia explanada, flanqueada por la Torre del Homenaje, la Torre de las Damas y el Palacio de los Condes. En el patio se pueden ver todavía los restos del aljibe del castillo, el pozo, y algunos restos de los hornos de piedra, situados en el lado occidental, junto a la muralla.
La Torre del Homenaje
La Torre del Homenaje, también conocida como Torre Nueva o Torre de Don Sancho, se encuentra junto a la puerta de acceso al patio de armas.
Es una imponente construcción de 12 metros de lado y más de 22 metros de altura, con muros de gran grosor, que apenas tienen ventanas. Fue mandada construir por don Sancho Sánchez de Ulloa, primer conde de Monterrey, en 1482, tal y como puede leerse en la inscripción que se encuentra sobre la puerta de acceso, junto al escudo de los Ulloa y los Zúñiga.
Monterrey: Torre del Homenaje
Es una construcción de planta cuadrangular, realizada con sillares de piedra. Su carácter defensivo se demuestra en su puerta de acceso, situada en el primer piso y a la que se accedía por medio de unas escaleras de madera voladizas, aunque en la actualidad éstas se han sustituido por otras fijas y de hierro.
Paisaje desde la torre del homenaje
El interior tiene cuatro alturas, aunque a la más baja de ellas no es posible acceder en la actualidad.
La terraza está rodeada de un muro con ocho torreones circulares, cuatro en los ángulos y otros cuatro en el centro de cada lado.
Vistas desde la terraza de la torre del homenaje
La Torre de las Damas
La Torre de las Damas se encuentra en un costado del patio de armas. Al igual que la Torre del Homenaje, tiene una planta cuadrangular, realizada con gruesos sillares de cantería, aunque sus dimensiones son más reducidas.
Torre de las Damas
Su construcción es un poco anterior y debió de ser la primitiva torre defensiva del castillo. Cuando a finales del siglo XVI se construyó el Palacio de los Condes, quedo integrada dentro de este conjunto.
El Palacio de los Condes
Este edificio fue construido entre los siglos XVI y XVII, siguiendo las directrices estéticas del renacimiento. Se sitúa en uno de los lados del patio de armas, junto a la Torre de las Damas. Se trata de un edificio de planta cuadrangular, con dos logias en sus fachadas este y sur. La primera tiene dos pisos, con arcos carpaneles sostenidos por columnas poligonales, en cuyas enjutas pueden verse los escudos los linajes que ocuparon el edificio.
Palacio de los Condes y Torre de las Damas del castillo de Monterrey
El piso superior presenta una logia formada por columnas similares a las del piso bajo, pero que directamente sostienen una estructura adintelada. La otra logia, situada en la fachada sur, tiene tres pisos, para adaptarse al desnivel del terreno.
Está formada por un piso bajo de arcos ligeramente apuntados, un piso intermedio con arcos carpaneles, y una última altura adintelada.
Logia sur del Palacio de los Condes
La fachada oeste de este edificio se integra en la muralla defensiva, que continúa por el patio trasero cerrándolo por uno de sus costados. Justo enfrente de la muralla, en el patio, se encuentra la iglesia de Santa María de Gracia. El interior del edificio alberga una parte del Parador de Turismo.
La iglesia de Santa María de Gracia
La iglesia de Santa María de Gracia es un magnífico ejemplo de arquitectura de transición del románico al gótico. Fue levantada entre finales del siglo XIII y principios del XIV gracias a un privilegio que Alfonso X (1252-1284) concedió al monasterio de Celanova. Aunque en época moderna se hicieron algunas reformas que modificaron sustancialmente el espacio, todavía conserva su esencia medieval.
Se trata de un edificio sencillo, de una sola nave con cubierta de madera rematada en un ábside rectangular que se cubre con una bóveda de crucería cuyos nervios resultan un tanto toscos en su labra, pero que son de gran belleza. En el muro sur sobresale la Capilla de los Condes, cubierta también con bóveda de crucería sostenida por medio de cuatro columnas con capiteles que conservan su policromía original.
Del exterior, nos interesa la ventana situada en el centro del ábside. Todavía presenta hechuras románicas arcaizantes. Pero más llamativa es la colección de canecillos figurados (algunas metopas también son historiadas).
Estos canecillos se centran en temas tratados en el románico de un siglo antes: cabezas de bóvidos, carneros, leones, humanos. No podría faltar esos temas escatológicos y sexuales tan propios de la arquitectura medieval: hombre y mujer mostrando sus genitales, hombre defecando, etc.
La fachada de los pies se rehizo por completo en el siglo XVII, momento en el que también se levantó también la torre campanario.
En la fachada septentrional, la que se asoma al patio del Palacio de los Condes, hay una interesante portada románica, con un arco apuntado rodeado de tres arquivoltas decoradas con formas geométricas, las dos interiores sostenidas por capiteles con formas vegetales que se apoyan en sus correspondientes columnas, y la exterior sobre las jambas, que presentan relieves con representaciones del bestiario románico.
Tímpano historiado
En el tímpano está representado un Cristo Varón de Dolores, mostrando las manos, pies y costado, y junto a él el Agnus Dei, un buey, y un ave que devora a otro animal (parece una mala interpretación del autor del habitual Tetramorfos).
Junto a la portada hay dos arcosolios que sirvieron de lugar de enterramiento privilegiado, decorados con formas geométricas.
Detalle de esta bonita portada
En el interior de la iglesia destaca podemos ver el monumental arco triunfal del templo con arquivoltas todavía de medio punto al modo románico.
La Capilla de los Condes es un espacio del máximo interés por haber conservado una buena colección de relieves pétreos e imaginería en madera.
Columnas interiores
En el costado oriental se encuentra un retablo de piedra de factura gótica, realizado a comienzos del siglo XIV, con una representación de Cristo coronado mostrando las cinco llagas, rodeado de las escenas de la Pasión. Conserva evidentes restos de policromía.
En esta misma capilla hay otro retablo de piedra, en el muro sur, realizado en la misma época y con una representación ingenua -casi naif- del Crucificado.
Relieve con Cristo Crucificado
En este mismo muro, en lo alto, hay un magnífico Calvario gótico, con un buen Cristo esculpido de tres clavos.
También hay que fijarse en las estatuas de ángeles que hay adosados a lo alto de los muros.
Estatua de un ángel en la capilla de  los Condes
La Puerta del Sol
Al segundo recinto amurallado se accede por medio de la conocida como Puerta del Sol. Se trata de una puerta abierta en la muralla, con un arco apuntado formado por gruesas dovelas, sobre el que se levanta el escudo de armas de los Condes de Monterrey.
El Hospital de Peregrinos o de la Santísima Trinidad
Tras atravesar la Puerta del Sol se llega al segundo de los recintos fortificados, en donde se sitúa el Hospital de Peregrinos, la construcción más importante de este recinto. El flujo de peregrinos a Santiago obligó a los reyes, nobles, y órdenes monásticas a crear una infraestructura básica a lo largo de todo el Camino, que explica la creación de un hospital en Monterrey, situado justo en el cruce del camino portugués con el de Castilla.
Monterrey: fachada del Hospital de Peregrinos
Al menos desde el año 1327 ya había un albergue en Monterrey, aunque el actual hospital se construyó casi un siglo después. En el saledizo que enmarca la fachada hay una inscripción en donde se dice:
VASCO PEREZ ABAD ME FEZ ANO DE MCCCCXXIX
Con respecto a la fecha, 1391, debe ser tomada con precaución, algunos autores la dan como correcta, mientras otros indican que es muy raro que en una cronología tan tardía se siga utilizando la era hispánica, por lo que puede que la fecha real sea la del año 1429.
Enjuta con escudos y relieves
En la década de los 90 se encontraba prácticamente arruinado, aunque la última restauración ha logrado recuperar el edificio en gran parte, devolviéndole su función como albergue de peregrinos. Se trata de una construcción de planta trapezoidal, más ancho en la fachada principal. Tiene dos alturas, y es posible que bajo el tejado hubiese una especie de desván. La planta de entrada acogería diversas salas de servicio, mientras que en el primer piso se encontrarían las habitaciones de los enfermos.
La fachada de los pies es la parte mejor conservada del edificio. Allí puede verse una magnifica portada realizada siguiendo la estética gótica. Se trata de una estructura un poco adelantada al muro, formada por un arco apuntado enmarcado por tres arquivoltas apoyadas en otras tantas columnas.
En el tímpano hay un relieve de un Cristo en Majestad bendiciendo con la diestra, rodeado del Tetramorfos. Cerrando el conjunto en la parte superior hay una pequeña cornisa, bajo la cuál se encuentra la inscripción fundacional, y a ambos lados del tímpano una representación de la Anunciación.
Escena de la Anunciación: estatua de San Gabriel
La Forta da Atalaia
Por último, a unos 600 metros al noroeste del castillo, se encuentra la Forta da Atalaia. Se trata de una pequeña torre fortaleza, de la que tan sólo se conservan algunos restos de sus muros, levantada en el siglo XVII para defender este lado del castillo. Se encuentra orientada hacia Portugal, y su construcción debe entenderse en el marco del conflicto bélico que tuvo lugar entre España y el país luso entre 1640 y 1668.
(Autor del texto del artículo de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)

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