jueves, 16 de junio de 2016

La cultura del hip-hop y los complejos entramados de su valoración social

La cultura del hip-hop y los complejos entramados de su valoración social

En lo que atañe a la cultura del hip-hop, algunos expertos en teoría sociológica y cultural, o que han hecho hincapié en estos interesantes campos del conocimiento, entre ellos, Alberto Rodríguez Álvarez y Lucía Iglesias da Cunha (2014), nos llaman la atención sobre un hecho muy particular. Se trata del hecho de que a pesar de que el movimiento cultural del hip-hop ha tenido un gran éxito que se evidencia en su difusión a nivel mundial a lo largo y ancho de diversos países y con la mezcla que ha logrado obtener gracias a ello con las distintas particularidades de cada región, aun así “la imagen que los medios de comunicación trasladan sobre el hip hop corresponde a un estereotipo negativo –y en cierto modo discriminatorio– de las comunidades de hiphopers (Rodríguez e Iglesias: 2014).
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Dicho estereotipo negativo puede variar y adquirir características distintas según la zona o emplazamiento geográfico al cual se quiera hacer mención para referirnos a un fenómeno  tan ampliamente extendido como el hip hop. Ello, en lo que atañe al ámbito social. En el ámbito académico, es necesario decir que a pesar de la consciencia sobre la amplia difusión del hip hop, es muy común encontrar que los estudios sobre dicho fenómeno, los cuales, cabe decir, no son muy variados y diversos como se desearía, suelen centrarse principalmente en algunos cuantos puntos demasiado concretos. Suelen centrarse en la estética visual del movimiento (o el denominado graffiti), en su peculiar historia que lo narra como un movimiento artístico y como una subcultura aparecida en la ciudad de Nueva York, o en las dinámicas internas y sociales de los miembros de los grupos hiphoperos, unas dinámicas en las cuales se pueden llegar a evidenciar, por ejemplo, la construcción o apropiación de espacio, ciudad o barrio desde distintos tipos de vista, los cuales, claro está, dependen del análisis en cuestión. Además de ello, los estudios también se enfocan en toda una amplia gama de valores principalmente centrados en la competición, el honor, el compromiso o la cooperación y ayuda entre compañeros pertenecientes al movimiento del hip hop.
No obstante, muchas veces se dejan por fuera preguntan amplias y de gran calado social como, por ejemplo, ¿cómo es posible que una cultura surgida casi de forma desprevenida y a través de un modesto ejercicio artístico en un complejo de edificios del Bronx en Nueva York, se haya extendido tan rápida y eficazmente alrededor del globo hasta llegar a países con una cultura bastante distante o diferente a la estadounidense y, aun así, y a pesar de las fusiones locales y de tomar los rasgos de cada región, mantenerse tan sólidamente establecida? ¿Cuáles son los elementos del hip hop que tanto seducen en el mundo contemporáneo y por qué razón seducen como lo hacen hoy en día en zonas urbanas y suburbanas?
Por otra parte, en torno a lo estético, como ya se ha dicho, lo visual ha tenido cierto interés en algunos estudios, pero la parte musical, que bien podría ser el núcleo principal de esta cultura (núcleo principal, de entre tantos otros esquemas para una cultura tan dinámica y que se lleva a la practica con cierto sentimiento de nación e incluso como filosofía de vida), hay que decir que, al parecer, ha tenido cierto olvido académico y cierta inferiorización por parte de los medios. Esto, a pesar de constituir dicha parte musical uno de los grandes géneros musicales del mundo moderno y uno de los géneros que más recursos y dinero puede llegar a movilizar. Cuando hablamos de la parte musical, hablamos por supuesto del rap, muchas veces confundido con el mismo hip hop (al respecto, no es de extrañar que uno de los festivales de hip hop más importantes del mundo, celebrado de forma anual en Colombia, sea frecuentemente llamado por quienes no están tan comprometidos con el movimiento como Rap al Parque, en lugar de su denominación oficial de Hip Hop al Parque).
El elemento musical del hip hop: el rap
El hip hop, además de ser una cultura altamente compleja y dinámica, representa una gran corriente artística y musical urbana de gran importancia y calado en los actuales tiempos. Dicha cultura, en uno de sus aspectos más inmodificables e invariables, sin importar a que zona geográfica nos remitamos (lo cual resulta bastante curioso y deja entrever el sólido sentimiento de pertenencia de quienes hacen parte de dicho movimiento), se compone de cuatro elementos distintivos que son: el DJ, encargado por ejemplo del ejercicio de los samples, el B-boy o bailarín de Break Dance, el Writer o experto en Graffiti, y el M.C. MCing o “Emceein” (reducción de la expresión inglesa Master of Ceremony), también conocidos estos últimos de forma, digamos, más profana y común, como raperos.
Este último elemento del hip hop, que es la parte musical, es una de sus más fuertes características identitarias. Al respecto, no olvidemos, como bien nos hace caer en cuenta Julio Ogas (2013), que la música participa activamente en la construcción y difusión de modelos culturales y arquetipos sociales, y que el discurso poético musical que estructura la canción, en este caso la canción de rap, “tiene un papel relevante, ya que el lenguaje verbal y el musical actúan ambos, como elementos que contribuyen a la indexicalidad de lo expresado en el otro. Ello (a su vez) permite al artista manifestar con mayor precisión su relación con una determinada forma de percibir y concebir las identidades individuales y colectivas” (Ogas Julio: 2013, p. 276).
Aun así, y con todo, en los exponentes urbanos de rap recaen muchos estereotipos negativos y mucha de la desvalorización e incluso discriminación en múltiples y diversos grados de la que se hablaba en líneas anteriores, y la cual es ejercida por parte de distintos entes sociales. De hecho, para ir un poco más allá, la misma música rap, a pesar de su difusión, y de ser una muy conocida forma de expresión verbal y poética, es muchas veces rechazada, incluso en el ámbito académico, en donde no interesan sus estudios, por ejemplo, desde la teoría literaria, si no, más que todo, sus orígenes en el blues, el funk, el disco, el reggae, la poesía performática y las expresiones norteamericanas, particularmente las del South Bronx neoyorkino de principios de la década de 1970 (Llamosa-Escobar: 2013). Interesa, por tanto, como fusión musical o como práctica de sample, o incluso, como discurso contestario y antihegemonía, pero no así tanto como estética poética y discursiva.
Algunas breves hipótesis sobre las causas de inferiorización social de la expresión rapera
En el presente apartado mencionaré tres posibles causas, a manera de hipótesis, por las cuales el hip hop, y más específicamente la música rap, posee en muchos círculos y ámbitos de lo social, entre ellos los medios de comunicación, cierta desvalorización.
La primera hipótesis tiene que ver con el hecho de que el hip hop y en general los exponentes urbanos de rap, son captados al parecer como personas con un bajo capital social en distintas dimensiones, entre ellas la económica /se entiende aquí el “capital social”, en términos bourdianos). Esto, aun sin importar lo costosas que puedan por ejemplo ser algunas prendas de vestir, propias de los raperos (algunas realmente costosas); o de que hayan exponentes que muevan millones de dólares o que incluso hayan llegado a ser icónicos personajes de toda una década (tal es el caso de Eminen durante la primera década del siglo XXl). Los estereotipos más usuales, de hecho, suelen colocar a los raperos como personas con bajo nivel de estudios (de ahí que muchos académicos, por ejemplo, en el campo de la literatura, amantes, por supuesto, de los altos cánones literarios y académicos, rechacen de plano, muchas veces, estudios estéticos de la poesía rapera). Además, elaborar una canción de rap, muchas veces no requiere de muchos medios, de manejo de instrumentos e incluso de ningún estudio musical, con una voz llamativa o singular y un buen Beat Box, basta.
La segunda hipótesis tiene que ver con el hecho de que el hip hop es percibido hoy en día como una expresión demasiado masiva que ha perdido y no posee el aura sacra que, en términos de Walter Benjamín, poseen las obras únicas e irrepetibles.
La tercera hipótesis tiene que ver con las condiciones sociales y los ambientes en los cuales se practica y se ejerce el rap. Parece ser que en países, o barrios o zonas de duras y precarias condiciones sociales, el rap tiende a poseer temáticas de rechazo a un determinado orden de poder, y temáticas que buscan ser cierta forma de resistencia o siquiera una crítica social, mientras que en zonas o países de primer mundo, surgen temáticas en el rap de mayor profundidad discursiva, algunas bastante intimistas, lo cual quiere decir que el rap es mucho más que una crítica social, y catalogarlo únicamente como tal, es de por sí una reducción enorme y monstruosa del género a pesar de que forma de expresión crítica es trasversal. De igual forma, en zonas de precarias condiciones el rap es asociado y utilizado muchas veces como una apología a la delincuencia común y a la vida de pandillas con el complejo imaginario cultural de ideas que ello acarrea, aunque parece ser que ello más bien corresponde a una primera fase de las temáticas, y de cualquier forma encasillar el rap de dicha manera, sería asimismo una enrome y monstruosa reducción de la realidad social del fenómeno.
Termino diciendo que una cuarta y más probable hipótesis de la injusta desvalorización del hip hop y el rap, bien puede contener un poco, a la vez, de las tres hipótesis anteriores y de muchos otros elementos. Finalmente, recordemos que no puede llegar a decirse que el” hip hop sea un fenómeno perteneciente a un entorno cultural específico, ya que se desempeña en el momento contemporáneo, como una de las formas características de apropiación cultural del espacio público global” (Llamosa-Escovar: 2013). Y puede llegar a decirse incluso que como una apropiación estético-poética y musical también de índole global por parte de millones de personas alrededor del mundo que comparten un nexo identitario común.
Bibliografía:
Benjamin, Walter (1989). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Publicado en Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989.
Llamosa-Escovar, David Francisco (2013), Hip Hop, la ciudad hecha imagen. El habitar en función de lo visual, En: Revista nodo Nº 15, Vol. 8, Año 8: 23-34   Julio-Diciembre 2013    
Ogas Jofre, Julio (2013), Nombrando Latinoamérica. Revolución y resistencia desde la nueva canción al hip hop, En: Musiker. 20, 2013, 275-297.

Rodríguez Álvarez Alberto y da Cunha Lucía Iglesias (2014), La «cultura hip hop»: revisión de sus posibilidades como herramienta educativa, En: Teor. educ. 26, 2-2014, pp. 163-182.

.Bibliografía:

Benjamin, Walter (1989). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Publicado en Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989.
Llamosa-Escovar, David Francisco (2013), Hip Hop, la ciudad hecha imagen. El habitar en función de lo visual, En: Revista nodo Nº 15, Vol. 8, Año 8: 23-34   Julio-Diciembre 2013    
Ogas Jofre, Julio (2013), Nombrando Latinoamérica. Revolución y resistencia desde la nueva canción al hip hop, En: Musiker. 20, 2013, 275-297.

Rodríguez Álvarez Alberto y da Cunha Lucía Iglesias (2014), La «cultura hip hop»: revisión de sus posibilidades como herramienta educativa, En: Teor. educ. 26, 2-2014, pp. 163-182.

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